La eliminación de los programas de diversidad, equidad e inclusión, y su efecto en las organizaciones

La gestión de la diversidad, equidad e inclusión (DEI) ha sido tradi­cionalmente considerada como una estrategia clave para el éxito organizacional. No obstante, la reciente orden emitida en Estados Unidos por el presidente Donald Trump, referente a la eliminación de fondos destinados a los programas de DEI, ha provocado que empresas en Estados Unidos, tales como Walmart, Target, McDonalds o Amazon, hayan decidido modificar o eliminar sus iniciativas de DEI (Griffith y Be­llamy, 2025). Evidentemente, esto constituye una importante amenaza para todos los avances logrados en términos de DEI y puede repercutir de diferentes maneras en las organizaciones.

En primer lugar, se ha constatado que las empresas que eliminan o modifican sus iniciativas de DEI son percibidas negativamente por sus clientes. De hecho, varios artículos señalan que los consumidores es­tadounidenses están boicoteando a estas compañías. Por ejemplo, co­laboradores de Target han observado una disminución constante de las ganancias en comparación con las ganancias proyectadas antes del retiro de los programas DEI. Además, las tiendas en las que trabajan han co­menzado a cerrar más temprano debido a la falta de clientes (Newman, 2025).

En el mismo sentido, un estudio de la NBC News señala que los consu­midores afroamericanos están considerando, en el corto plazo, realizar sus compras solo en empresas cuyos propietarios sean afroamericanos. Por otro lado, a largo plazo piensan evitar comprar en los negocios que están abandonando sus iniciativas de DEI (Griffith y Bellamy, 2025).

Así, la literatura sugiere que la falta de compromiso de las organiza­ciones con la DEI puede provocar boicots, cambios en los hábitos de com­pra de los consumidores —especialmente en aquellos pertenecientes a grupos históricamente marginados o sensibles a los temas DEI— y, en consecuencia, originar una disminución en las ganancias de las empresas o limitar sus oportunidades de crecimiento en mercados conscientes de la DEI.

En segundo lugar, otro impacto significativo para las organizaciones que eliminan sus programas de DEI está relacionado con la gestión del talento. En efecto, los colaboradores han reaccionado a este «nuevo orden organizacional» disminuyendo su compromiso institucional. Algunos han resentido el re­tiro de los programas DEI como un «ataque personal» y otros han expresado que, hasta antes de la elimina­ción de fondos, se sentían orgullosos de trabajar en su empresa y ahora lo consideran vergonzoso. Lo anterior puede ser bastante problemático para las organiza­ciones, ya que la falta de compromiso organizacional está vinculada con la desmotivación, reducción en la productividad y aumento en la rotación de personal. Asimismo, el retiro de programas DEI está impactando la cultura organizacional.

Muchos colaboradores suponían que la inclusión era un valor fundamental de su empresa, pero al pare­cer ya no es el caso, lo cual les provoca un sentimiento de decepción hacia su organización (Newman, 2025). La inconsistencia de valores —inclusión versus accio­nes reales— genera confusión, hace que se pierda la confianza —al traicionar a la inclusión— y deteriora el clima organizacional. Adicionalmente, esto afecta negativamente en la reputación de la empresa como marca empleadora. Entonces, en lugar de ser consi­derada una organización con una cultura incluyente, la empresa empezará a ser percibida como excluyente, lo que dificultará la atracción y retención de talento diverso y calificado.

Con base en lo anterior, la eliminación o modifica­ción de programas DEI expone a las organizaciones a diversas consecuencias negativas interrelacionadas: provoca descontento entre los colaboradores, lo que deteriora la cultura organizacional, daña la reputación empresarial y, en última instancia, dificulta la atrac­ción y retención, tanto del talento humano como de los consumidores.

En conclusión, ante este panorama, las organiza­ciones deben plantear nuevas formas de mantener la DEI, incluso sin la asignación de presupuestos especí­ficos. Es vital que comprendan el importante valor de la DEI para generar bienestar y compromiso entre sus colaboradores, así como para mantener una imagen pública positiva. De lo contrario, el éxito de las orga­nizaciones a largo plazo puede verse seriamente com­prometido.

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