Entre la innovación tecnológica y la realidad productiva: desafíos del reemplazo laboral en México
El mundo contemporáneo es cada vez más competitivo. Cada año se gradúan más alumnos de instituciones universitarias, sin contar la competencia incluso con nuevas tecnologías como la IA (inteligencia artificial) (Bruun and Duka., 2018), machine learning aplicado al sector industrial (Mjimer et al., 2023), computadoras cuánticas (Bayerstadler et al., 2021), robots en desarrollo cada vez más avanzados como el Protoclone V1 (Demchenko, 2025).
Primero que nada, costos beneficios, trabajos como el de (Doran et al., 2025) concluyen que efectivamente desde el punto de vista económico el reemplazo de la mano de obra humana por robots genera un beneficio económico considerable ya que, se incrementa el valor agregado bruto en diversos sectores industriales, incluyendo la construcción, la industria y la manufactura. Y es justo ahí, donde existe una fisura en este plan perfecto en el cual los robots, las IA, y las computadoras cuánticas reemplazan a la mano de obra humana el contexto mexicano; debe de recordarse que México es un pais que depende de otros países, ya que, si se manufacturan productos, pero en menor escala que Estados Unidos, la India, o incluso China. Es decir, al tener una industria tan desactualizada resultaría en un costo-beneficio incosteable en el contexto actual del pais. Tan solo debemos voltear a ver el sector farmacéutico actual, no hay medicamentos, independientemente de los errores del actual y pasados gobiernos es claro que no se cuenta con una industria farmacéutica nacional, que podria suplir las necesidades actuales del pais.
Es decir, existen ventanas de oportunidad para un desarrollo industrial donde se pueda fortalecer la implementación de tecnologías nuevas y la ciencia, en favor de incrementar la sostenibilidad y la productividad de Mexico; el contexto geopolítico actual está poniendo de manifiesto que el no cuidar a la mano de obra y depender de tecnologia que aún es ineficiente, cara, y muchas veces que se desconoce su capacidad de adaptación para planes que salen de sus parámetros de control, pueden resultar en un desastre económico, el caso de “la desindustrialización de gigantes como Alemania” (Gornig & Goebel., 2018) son un claro ejemplo de ello.
En el Mexico del 2025 y en lo sucesivo se debe de optar por un enfoque humanista-científico tecnológico, enfocado en la salud del trabajador y en la formación de profesionistas de elite a la altura competitiva mundial con una inversión económica en comparación con el desarrollo de las tecnologías aun no probadas mucho menor.
Por tal motivo, nos encontramos en un parteaguas histórico donde la universidad puede ser un generador no solo de nuevas tecnologías sino de nuevas industrias, como el desarrollo farmacéutico (específico para los mexicanos), el uso de las ciencias de la vida (enfermería, medicina, estomatología, psicología), pueden desarrollar su quehacer en el ámbito de la salud, aunque incrementando su rango de acción no solo a prevenir y curar a los pacientes, sino desarrollar sus propias tecnologías (fármacos, dispositivos) capaces de cubrir las exigencias de la población que cada vez más serán de la tercera edad.
